Ken Smith, el rival de Bruce McLaren que sigue en activo en 2018

Àlex Garcia
14/02/2018

Ken Smith no es un septuagenario cualquiera. A sus 76 años de edad, es el piloto más anciano de la historia del automovilismo en competir en una categoría de monoplazas no histórica. En otras palabras, el piloto de más edad en participar en una categoría no reservada para monoplazas o pilotos de otra época. Smith compitió en la Toyota Racing Series el pasado fin de semana contra talentos de futuro como Robert Shwartzman o Marcus Armstrong, pero en los años 60 compitió contra Bruce McLaren y Graham Hill entre otros.

La relación de Ken Smith con el mundo de las carreras viene de muy lejos, debutando en monoplazas a los veinte años en 1962, aunque cuatro años antes había disputado sus primeras carreras de coches. Un año más tarde, en 1963, tomó parte por primera vez en un Gran Premio de Nueva Zelanda, una de las carreras más importantes de Oceanía aunque sin haber sido nunca parte del Mundial de Fórmula 1. Hace unos días, Smith disputó ese GP de Nueva Zelanda por cuadragésimo novena vez.

Entre los pilotos contra los que ha competido Smith a lo largo de su vida, encontramos a nombres tan evocadores como Jim Clark, Bruce McLaren, Jack Brabham o Graham Hill. Claro que también compitió contra Josh Hill, nieto de Graham, o un Brendon Hartley que es su más reciente compatriota en la categoría reina. Desde hace unos años, Smith estaba retirado de las competiciones más ‘serias, compitiendo ‘solo’ en carreras de coches históricos aunque con el atractivo de hacerlo con su viejo Lola T332 de Fórmula 5000. Se trata, de hecho, de la misma unidad que había usado en los 70 cuando era una máquina moderna y sofisticada.

El retorno de Smith a la competición en activo se debe a una curiosa superstición surgida de los años en los que logró tener éxito y ganar el Gran Premio de Nueva Zelanda. Como si de un capricho del destino se tratara, las victorias de Ken Smith en 1976, en 1990 y en 2004. En efecto, cada catorce años. Si además tenemos en cuenta que 1962 fue el último año antes de su debut, había una interesante simetría en su carrera deportiva. El atractivo de volver en 2018 era demasiado grande para resistirse, aún si una victoria era evidentemente imposible.

“Kenny” Smith, como se le conoce cariñosamente en su país, es uno de los pilotos en ganar el GP de Nueva Zelanda en tres ocasiones junto con Stirling Moss, Jack Brabham, Craig Baird y Nick Cassidy. Eso sí, el veterano piloto local ha pilotado todo tipo de máquinas en esta carrera; desde la Fórmula 5000 a los Toyota Racing Series actuales, pasando por Fórmula Ford, Fórmula Tasman y Fórmula Pacific. Este “kiwi” cuenta con el honor de haber competido contra Bruce McLaren y Brendon Hartley, el alfa y el omega de los pilotos neozelandeses en la Fórmula 1.

En lo deportivo, el título fue sorprendentemente para Robert Shwartzman, tras un desastroso fin de semana para Marcus Armstrong, su compañero en la Ferrari Driver Academy y gran favorito para el evento. La cita del Circuit Chris Amon vio al héroe local terminar quinto en dos carreras y séptimo en la última, mientras Shwartzman era segundo en dos y cuarto en otra; lo justo para ser campeón. Cualquier posición perdida y el título habría sido para Richard Verschoor.

El holandés se impuso en dos de las tres carreras, incluyendo el Gran Premio de Nueva Zelanda (la tercera carrera del fin de semana y última de la temporada), mientras el triunfo restante fue para Brendon Leitch. Mientras tanto, Ken Smith hizo todo lo que pudo, acercándose a los tiempos de los más jóvenes aunque sin suponer nunca una amenaza. El piloto de Victory Motor Racing, que pilotó el coche número 47 en lugar de un Calvin Ming que disputó solamente las tres primeras rondas del certamen, finalizó en última posición las tres carreras, siendo décimo tercero en dos y duodécima en la última gracias al abandono de Taylor Cockerton.

No se puede hablar de un gran resultado deportivo para Ken Smith, pero cuando a sus 76 años se atrevió a competir contra los más jóvenes a pesar de no haber pilotado nunca antes un monoplaza con cambio de marchas en el volante, casi que la posición final es lo menos importante. Nos gusta que haya gente como él, valiente y apasionada por el motor, independientemente de la edad. Y aunque nos cuesta imaginarle corriendo en el futuro estas competiciones, después de haber cerrado el círculo de los 14 años, cualquiera se atrevería a descartarle para alguna edición futura del Gran Premio de Nueva Zelanda. ¿Nos vemos a los 90 años?

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