La Super Fórmula se prepara para ofrecer su propio camino a la Fórmula 1

Àlex Garcia
29/12/2017

Un total de 20 puntos para el campeón, 15 para el segundo clasificado y 10 para el tercero. A priori no parece que la Super Fórmula debiera ser un camino especialmente bueno para llegar a la Fórmula 1. A fin de cuentas, el campeón suma la mitad de puntos que su homólogo de la Fórmula 2 y un 50% menos que el triunfador de la Fórmula 3 europea o la Fórmula E. Pero cada vez más, la Super Fórmula está recuperando el brillo que llegó a tener durante la primera mitad de los años 90 y que vio a pilotos como Michael Schumacher, Mika Salo, Eddie Irvine, Heinz-Harald Frentzen o Pedro de la Rosa correr en Japón.

Curiosamente, el camino de la Super Fórmula es uno que no la lanza contra la Fórmula 2 como una enemiga, sino como un complemento. Los puntos son importantes, claro, pero no son lo primordial. Los mejores ejemplos son los casos de Stoffel Vandoorne y Pierre Gasly, que pasaron por el campeonato para acabar debutando en la categoría reina el mismo año, siempre de forma ‘irregular’ con sus primeras temporadas completas al año siguiente. El destino quiso que ambos vayan a correr con motores Honda. Cosas de la vida.

Pero estos ‘pioneros’ están abriendo un camino que podría volverse en algo medianamente regular para los aspirantes a un volante en la Fórmula 1. Oliver Rowland, Maximilian Günther, Ralph Boschung o Álex Palou son solo algunos de los nombres que buscan estar en Japón en 2018 tras haber destacado en Europa. Con puntos suficientes en algunos casos para tener una Superlicencia, el paso por Japón llega para buscar nuevas experiencias, nuevos aprendizajes y éxitos que por lo que sea no han llegado o podrían no llegar en la Fórmula 2… o incluso por cuestiones de dinero. Todo esto, batiéndose el cobre con pilotos consagrados, claro.

Otro ejemplo interesante es el de Nobuharu Matsushita, protegido de Honda y expiloto de pruebas de McLaren por expreso deseo de la marca nipona, que en 2018 estará en la Super Fórmula —se espera que con el Docomo Team Dandelion Racing— con el objetivo de llevarse el título. En caso de lograrlo, tendría suficientes puntos para una Superlicencia que le permitiera estar en la Fórmula 1 y con ello, Honda tendría la excusa ideal para subirle en un Toro Rosso. De hecho, Matsushita espera estar asociado al equipo de Faenza en 2018.

Otro punto interesante es el que menciona el piloto japonés, que explica que la dirección del Super Fórmula y su paso por curva son mucho más parecidos a los de un Fórmula 1 que los del Fórmula 2, lo que le daría valor técnico a su nueva aventura. Dicho esto, Matsushita podría tener a un compatriota cumpliendo la gesta de estar en la Super Fórmula y la Fórmula 2 a tiempo completo a la vez, con unos tuits del entorno de Nirei Fukuzumi en Honda apuntando a una posibilidad que ya se rumoreaba desde hace semanas. El caso contrario estaría con Tadasuke Makino, que podría estar solo en la Fórmula 2 para seguir, por ahora, el camino más ‘normal’.

Más allá de todo esto, en 2019 el campeonato estrenará un nuevo monoplaza, el Dallara SF19. El heredero del actual SF14 espera llevar la revolución del certamen aún más allá al ser una de las pocas competiciones de monoplazas sin el polémico Halo. De hecho, en Japón han rechazado —por ahora— el uso del DRS y mantendrán su OTS con 50 caballos de potencia extra disponibles durante veinte segundos con un total de cinco usos por carrera sin límite de zona de activación.

Si se tiene en cuenta, además, que el SF19 priorizará aún más la parte inferior del coche para generar carga aerodinámica, el coche deberá volver a ser un auténtico ‘torpedo’, posiblemente por delante de los Fórmula 2. El próximo verano, el coche debería estar ya en pista para poder finalizar los detalles de un coche que cumplirá con creces las expectativas tanto de los aficionados como de la dirección del campeonato y los pilotos que buscarán aprender en la Super Fórmula tanto como en la Fórmula 2.

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