Los LMP1 aúnan fuerzas y ya no habrá revolución del WEC en 2020

Iván Fernández
02/09/2017

No se podía retrasar más la decisión acerca de la próxima temporada. El Mundial de Resistencia ha visto como sus responsables han dado un volantazo al futuro del campeonato con el objetivo de mantenerlo vivo a pesar de que Toyota es la única marca que se mantendrá involucrada a partir del final de este año. Los cambios no sólo tienen que ver con un nuevo calendario invernal, el cual irá en 2018-19 desde las 6 Horas de Spa de 2018 hasta las 24 Horas de Le Mans de 2019, ambas se disputarán dos veces en una temporada que, como medida excepcional, durará 18 meses.

Sin embargo, esa ‘Super Season’ que servirá de transición hasta la temporada 2019-20, la primera que contará con sólo siete citas y que no tendrá que acoger la disputa en dos ocasiones de las grandes citas del calendario, también tendrá novedades en cuanto al reglamento técnico. Aunque no ha habido grandes detalles sobre las decisiones técnicas que arrastrará la decisión, el ACO y la FIA confirman que en 2018-19 sólo habrá una categoría y una única clasificación entre los LMP1. No habrá como hasta ahora dos apartados entre los prototipos de la clase reina, los cuales se dividían en híbridos y no híbridos o privados.

La labor ahora de los responsables del campeonato será el de tener listo para los próximos meses las nuevas modificaciones en el reglamento, las cuales servirán previsiblemente para equiparar el rendimiento de los LMP1 no-híbridos a los LMP1-H. No sólo se igualarán a los prototipos independientemente de si equipan baterías o sistemas de recuperación de energía, sino que también se hará dentro del apastado de los propulsores, aunque se mantendrá una ligera ventaja en términos de un menor consumo de combustible para aquellos LMP1 que equipen un sistema híbrido.

En lo que respecta al chasis, nada ha cambiado. La actual normativa no revestirá cambios y para ser considerados como LMP1 únicamente podrán utilizar chasis de estas características, aunque para facilitar la llegada de equipos privados, se permitirá una mayor oferta en cuanto a las opciones de motores, preparando una equivalencia entre propulsores turbo y atmosféricos, al igual que se hizo en el pasado entre motores diésel y gasolina.

No hay nada confirmado, pero con esto parece quedar descartada la opción de que haya unas versiones plus de los coches que actualmente conforman la segunda categoría del WEC, los LMP2, así como de sus homólogos del campeonato IMSA, los DPi, que según los rumores también tendrían la opción de competir dentro de esta nueva clase LMP1 que está llamada a aunar prácticamente todos los prototipos que quedan en competición.

También se espera cambios en la normativa de 2020-21 para los LMP1 respecto al plan que se presentó durante la pasada edición de las 24 Horas de Le Mans 2017. De pasar por apostar por unos nuevos prototipos con sistemas de híbridos enchufables, pasamos a una nueva visión en la que los híbridos seguirán teniendo un puesto de honor en las carreras de resistencia, sin embargo, “no será a cualquier precio” después de reconocerse que los presupuestos alcanzados durante los últimos años para el desarrollo de esta tecnología no se pueden sostener más. Habrá grandes cambios respecto a ese plan, incluyendo la decisión de abandonar la nueva normativa que iba a obligar a los LMP1-H a competir el primer kilómetro después de cada repostaje únicamente en modo eléctrico, así como los últimos metros antes de completar la última vuelta y cruzar la meta.

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