Subaru, Toyota y la pelea portuguesa de 1995

Àlex Garcia
18/05/2017

A lo largo de los primeros años de la década de los 90, Subaru empezó a crecer temporada tras temporada para acabar estando en la cresta de la ola, peleando con las estructuras más competitivas del Mundial de Rallies del momento. La imagen de los Subaru Impreza de color azul se convirtió en un icono del WRC y su batalla con los Toyota Celica con los colores de Castrol pasó a la historia a pesar de durar sólo dos años. El Rally de Portugal de 1995 fue uno de los ejemplos claros de batalla entre ambas marcas niponas.

El inicio de temporada de 1995 había sido complicado para Toyota tras ganar Carlos Sainz el Rally Monte Carlo con su Subaru Impreza y Kenneth Eriksson en Suecia con un Mitsubishi Lancer. Los Celica no habían triunfado aún y Juha Kankkunen se mantenía en segunda posición de la general sólo gracias a haber puntuado en ambas pruebas siendo tercero y cuarto respectivamente. El finlandés hacía acopio de toda su experiencia para desafiar a los Subaru.

Al frente de la clasificación tras ser cuarto en Monte Carlo y segundo en Suecia se encontraba el joven Tommi Mäkinen al volante de un Mitsubishi Lancer Evo II que cada vez era más competitivo y avisaba de un potencial que se descubriría a partir de 1996. De esta forma la llegada al Rally de Portugal, tercera prueba de la temporada, se producía en medio de una batalla de a tres en términos de marca con hasta seis candidatos reales a la victoria.

La prueba vivió una batalla especialmente intensa entre los dos teóricos número dos -por lo menos en términos de inscripción- de Subaru y Toyota. Carlos Sainz y Juha Kankkunen se repartieron una buena parte de los tramos para acabar llevando su pelea por la victoria hasta el mismísimo último día. En la complicada tierra portuguesa que se convertía en barro a causa de las fuertes lluvias que habían caído sobre la zona en esos días, cualquier error podía ser fatal.

Finalmente fue el madrileño quien mantuvo la cabeza fría y a pesar del último empuje de su rival, logró la victoria, su segunda del año. Carlos Sainz se impuso en el Rally de Portugal por apenas doce segundos sobre Juha Kankkunen en lo que suponía la tercera derrota del año para Toyota y la segunda victoria de la temporada para Subaru. Además, la presencia de Colin McRae en tercera posición redondeaba el éxito de la marca asociada con Prodrive.

A pesar de todo, McRae no había logrado estar a la altura de los dos pilotos de cabeza, terminando a más de tres minutos de ambos. La expectativa en ese punto de la temporada era que el título fuera cosa de Sainz y Kankkunen, con el español partiendo con ventaja teórica al ser más joven y estar en un equipo en clara progresión. Pocos se imaginaban que McRae estaba a punto de centrar su abundante talento para realizar una segunda parte de temporada excelente.

Más allá de los hombres del podio, Toyota logró meter a dos otros coches en el top 5 gracias a sólidas actuaciones de Armin Schwarz y Didier Auriol, campeón de la temporada anterior. Sólo tras ellos se encontraría al primer Ford con Bruno Thiry. Completando la zona de puntos encontramos a Richard Burns con otro Impreza seguido por Alessandro Fiorio, Rui Madeira y Jorge Recalde. Tommi Mäkinen no había estado presente en Portugal, faltándole a Mitsubishi su punta de lanza.

Como curiosidad, en Portugal compitió por primera vez fuera de Escandinavia el piloto finlandés Marcus Gronholm, pilotando un Toyota Celica de generación anterior preparado por el equipo de H.F. Grifone. Desafortunadamente, tuvo que abandonar por accidente en el último día. En cuanto al desarrollo del campeonato, la reacción de Toyota no se hizo esperar aunque la solitaria victoria de Kankkunen no iba a ser suficiente para desafiar a los Subaru. Y aún faltaba la sonada descalificación a finales de año…

Click aquí para cancelar la respuesta.