El mundo al revés: ¿cómo consigue el Dodge Demon utilizar el aire acondicionado para ser más potente?

Diego Gutiérrez
12/08/2017

El aire acondicionado: ese invento que en estas fechas del año es nuestro más fiel aliado para combatir las temperaturas casi infernales que se dan en buena parte de nuestro país. En los coches, sea aire acondicionado o climatizador automático, con un solo regulador de temperatura o cuatrizona, en países como España tal invento es prácticamente imprescindible en el equipamiento de un coche. Normalmente, encender el aire acondicionado supone perder unos caballos de potencia e incrementar unas décimas el consumo. Excepto si hablamos del Dodge Demon: entonces el aire acondicionado sirve, como casi todo en ese coche, para ser más rápido y potente. ¿Pero cómo lo consigue?

El enunciado de Clausius relativo a la segunda Ley de la Termodinámica dice que Es imposible un proceso que tenga como único resultado la transferencia de calor de un foco frío a un foco caliente”. Dicho de otra forma: no existe un refrigerador perfecto que permita enfriar algo sin realizar trabajo, ergo sin consumir energía por el camino.

En la práctica, el principio de funcionamiento de cualquier máquina refrigeradora consiste en lo siguiente: un compresor que trabaja con un fluido (gas refrigerante en el caso de los coches), comprime este y eleva su temperatura. Después, dicho fluido se alimenta a un condensador; llegados a este punto, el fluido está a una temperatura mayor que el aire que rodea al condensador, con lo cual el refrigerante cede calor y se condensa parcialmente (pasa a estado líquido). Luego el fluido se expande hacia un evaporador a través de la válvula de expansión; al expandirse, el fluido se enfría hasta el punto de que su temperatura es inferior al entorno del evaporador. El fluido entonces absorbe calor de su entorno, con lo que este se enfría, para a continuación volver -el fluido- al compresor para iniciar otro ciclo.

¿Realmente pierde potencia nuestro coche al poner el aire acondicionado?

Ese compresor requiere un aporte de energía para funcionar, y en el caso de los coches esa energía se la proporciona el motor. Mediante una correa, compresor y motor se conectan para que el segundo haga funcionar al primero. Es por esto que cuando encendemos el aire acondicionado restamos al motor algunos caballos de potencia destinados a impulsar el coche. No es que se pierda potencia, simplemente se emplea en otros menesteres.

Dependiendo de cuán grande sea la exigencia al compresor, necesitará entre 4 y 15 CV -en el más extremo de los casos- para poder satisfacer nuestras demandas. Evidentemente, cuanto más alta se la temperatura del exterior, la del interior del habitáculo y cuanto menor sea la que elijamos en el climatizador, mayor será el esfuerzo necesario para el refrigerador y, por tanto, más elevadas las necesidades energéticas. Sin embargo, todo esto no es siempre cierto en el caso del Dodge Challenger SRT Demon.

El Dodge Demon va a contracorriente: usando el aire acondicionado para ser más potente

El Dodge Demon es una auténtica “bestia parda”, un coche diseñado para carreras de drag pero que, al mismo tiempo, está homologado para la carretera. Monta un V8 HEMI sobrealimentado de 6,2 litros capaz de rendir 852 CV de potencia usando combustibles de alto octanaje, que junto a unos reglajes específicamente pensados para acelerar lo más rápido posible -incluyendo unos neumáticos demenciales con medida 315/40 en ambos ejes-, consiguen cifras como un 0 a 60 mph (96,56 km/h) en solo 2,3 segundos.

Sin duda, un coche poco convencional. También en la forma en que puede emplear el sistema del aire acondicionado: para asegurarse de que el apetito voraz del Demon reciba aire lo suficientemente frío como para desarrollar esos 852 CV, en Dodge se las ingeniaron para que el sistema de aire acondicionado del automóvil sirva para enfriar el aire de admisión. ¿Cómo lo hicieron?

En vez de confiar exclusivamente en el intercooler del Demon para enfriar el aire que pasa a través del sobrealimentador, los ingenieros de Dodge desarrollaron un conducto para que el sistema de aire acondicionado pueda “participar” en el circuito cerrado del intercooler, aumentado así el poder de refrigeración. Esto permite temperaturas de aire más frías y, por lo tanto, más potencia.

El único inconveniente es que no se puede bombear aire frío en el habitáculo si lo que queremos es que el aire acondicionado enfríe el motor. El precio a pagar para conseguir el récord del cuarto de milla -9,65 segundos- para un coche de producción.

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