Hyundai i30 N: creado por y para disfrutar a su volante

Iván Fernández
13/07/2017

Desarrollado desde hace meses sobre el asfalto del “Infierno Verde” y habiendo pasado por las manos de talla mundial como Thierry Neuville para probar su eficacia sobe superficies como el hielo y la nieve, el Hyundai i30 N se ha hecho esperar, pero por fin ha mostrado la que será la imagen definitiva del modelo de producción. Es la respuesta de la firma coreana en su nueva estrategia con la que busca conquistar el mercado europeo, incluso llegar a desbancar al final de esta década a Toyota como principal marca asiática en el viejo continente.

Para ello no podían seguir ofreciendo los mismos productos, comprendiendo que debían ofrecer una mayor calidad y un diseño muy cuidado, haciendo también hincapié en mostrar su deportividad. En ello también ha ayudado codearse con fabricantes como Volkswagen en el Mundial de Rallies, una forma de comprender que ellos también podían no sólo competir con los alemanes en la disciplina de los tramos, sino también crear un compacto deportivo con el que rivalizar en las calles.

Tras la contratación de algunos de los técnicos y diseñadores más deseados y establecerse en Nürburgring, la gama N ha ido ganando en interés. Vehículos deportivos creados únicamente con la premisa de lograr que sus propietarios disfruten de sus capacidades, algo que ha terminado desembocando en este Hyundai i30 N que incluso antes de llegar a la producción ya debutó hace unos meses en competición, durante las 24 Horas de Nürburgring. No sólo destaca su atrevida estética, en la que han participado los centros de I+D que la marca tiene en distintos lugares, sino que también destaca su potente motor que eroga hasta 275 CV.

 

Además de un corazón más potente, también cuenta con una carrocería completamente revisada en el túnel del viento, con un nuevo frontal de entradas de aire sobredimensionadas para ayudar a refrigerar el propulsor y los frenos delanteros, así como una nueva línea que genera una mayor carga aerodinámica. La parte trasera también recibe novedades, con un nuevo diseño de paragolpes y la llegada de un spoiler en la parte superior que remata una estética más agresiva la cual se complementa con las pinzas de freno de color rojo o las llantas opcionales de 19 pulgadas. Además, se estrena un nuevo tono exclusivo para la carrocería, el Performance Blue.

En cuanto a la mecánica, estará disponible con un motor 2.0 T-GDi de cuatro cilindros turbo asociado a una caja de cambios manual de seis relaciones que en un principio entrega 250 CV a 6.000 rpm y un par máximo de 353 NM, sin embargo, se puede instalar el Performance Pack opcional que elevaría la potencia hasta los 275 CV antes mencionados. El 0 a 100 km/h se reduce hasta los 6,1 segundos, sin variar los 250 km/h de velocidad punta para este tracción delantera de altos vuelos ideado por Hyundai.

No sólo basta con ser rápido y divertirse al volante, sino que también es importante que el resto te escuchen llegar. Es por ello que se ha instalado un escape de doble salida con válvula variable que permite modificar el sonido que emite el escape, e incluso los característicos petardeos que suelen producir los sistemas ALS de competición. Además, contará con otros sistemas que acercan aún más el conjunto al de un vehículo de carreras, entre los que nos encontramos la suspensión activa regulable, el sistema de Launch Control e incluso el sistema de punta-tacón automático. Para el día a día, aclarar que dispondremos de cinco modos de competición además de los tres más agresivos (Sport, N y N Custom) a los que se añaden un Eco y Normal.

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