A prueba: Ferrari GTC4Lusso T, un familiar con 610 CV que es un auténtico cavallino

Centímetros Cúbicos
09/04/2017

Por Pepe Giménez Vilchez (@pgimenezvilchez)

El pasado año, Ferrari reemplazó al FF con el GTC4Lusso. Las iniciales del primero, acrónimo de “Four Four” hacían referencia al primer Ferrari con tracción total y cuatro plazas “de verdad”. Tras cinco años en el mercado, le reemplazó el GTC4Lusso, con una fresca puesta al día, que mejoraba un producto, de por sí, bastante extraordinario. El Lusso “a secas” cuenta con un propulsor V12 revisado, cuya potencia subía en 20 caballos, hasta la increíble cifra de 690 CV. Además, mantenía los argumentos que le habían caracterizado como el Ferrari más polivalente: sus cuatro plazas y su inmenso maletero de 450 litros.

Ferrari no había cedido al “downsizing”, pero… ¿qué hacer con todos esos clientes que quiere hacer un uso más intenso de su Ferrari?, ¿como hacer al GTC4Lusso aún más versátil?, ¿cómo aumentar las ventas para alcanzar los objetivos marcados por Marchionne? La solución fue este Ferrari GTC4Lusso T. La adición de la “T” final hace referencia a su nuevo motor turboalimentado. Un V8 twin-turbo con un consumo mucho más reducido y un precio de acceso menor. Ahora el GTC4Lusso T parte desde 263.432 euros, frente a los 306.411 del Lusso V12.

La tracción total también ha sido eliminada. En su lugar, el GTC4Lusso T cuenta con un sistema de propulsión y cuatro ruedas directrices, que confiere mayor maniobrabilidad en giros a bajas velocidad y una mayor velocidad de paso por curva. Bajo mi punto de vista, todo un acierto.

Novedades de diseño
Ferrari nos ha traído hasta la localidad italiana de Monteriggioni para conocer en persona el GTC4Lusso T. Y, la primera impresión al contemplarlo en persona, es su increíble parecido con su antecesor, el Ferrari FF, gracias a su carrocería “shooting brake” y su alargado capó. Ahora la caída del techo es más pronunciada, la parrilla delantera tiene sutiles diferencias, se han añadido dos pilotos traseros más a cada lado y unas branquias laterales.

El interior gana en tecnología, con un nuevo volante lleno de pulsadores, un cuadro de mandos con dos pantallas digitales a cada lado y un tacómetro que sube hasta 10.000 vueltas. Se han rediseñado las salidas de aire acondicionado y se ha añadido un nuevo sistema de infoentretenimiento con una pantalla de mayor tamaño, mejores gráficos y conectividad con Apple Car Play.

Nuevo motor 3.9 V8 turboalimentado, la joya de Ferrari
Acciono el contacto. Primero se enciente el cuadro de mandos, después los LED del volante toman color uno a uno. Finalmente, la bestia despierta de forma contundente. Sentarse a los mandos de un Ferrari es siempre una experiencia muy sensorial porque, no te olvides, estamos hablando de un Ferrari. Y aunque “la mona se vista de seda, mona se queda”. Es cierto que es un Ferrari versátil y polivalente, pero es un auténtico Ferrari y prueba de ello son sus números.

El motor es puro músculo como demuestra su ficha técnica: 0 a 100 km/h en 3.5 segundos, 0-200 km/h en 10.8 segundos o 760 Nm entre 3000 y 5250 vueltas. Traduciendo la ficha técnica, podemos confirmar que el GTC4Lusso T es tan rápido en aceleración que el V12 (alcanza los 100 kilómetros/hora sólo una décima más lento), en recuperaciones –gracias al turbo- y en agilidad a través de una carretera con curvas (gracias a la pérdida 50 kilos). Si a esto le sumamos, su mejor precio y una mejora de un 30% de la autonomía, el pastel resulta especialmente apetitoso.

Galardonado con el premio internacional al mejor motor del año 2016, el 3.9 V8 twin-turbo es el mismo propulsor que ya estrenaron los Ferrari California T y Ferrari 488 GTB, sólo que ahora cuenta con 610 CV, a medio camino entre los 560 CV del California y los 670 CV del 488.

Decía Enzo Ferrari “no vendo coches, vendo motores. El coche lo regalo, ya que el motor tiene que ir montado en algún sitio”. Pues bien, su nuevo motor V8 bien vale 263.000 euros. Es el gran as que Ferrari ha escondido bajo la manga, que lejos de ser una alternativa de menos cubicaje y potencia que el V12, es una auténtica joya.

Entonces, si es más efectivo dinámicamente hablando y más económico, ¿qué sentido tiene el V12? Para empezar el V12 es la mayor muestra de potestad de Ferrari, que demuestra que la marca sigue fiel a sus tradiciones y orígenes. Además, el V12 tiene un sonido y un halo que el V8 no logra alcanzar, por mucho que Ferrari haya intentado rediseñar el sistema de escape con el fin de emular a su hermano mayor. En definitiva, el V12 se queda para los más pudientes.

Al volante del Ferrari GTC4Lusso T
Las carreteras de la Toscana nos traen multitud de sensaciones a bordo de este Lusso. El Ferrari comienza a ponerse serio cuando colocas el manettino del volante en posición Sport: en ese instante, la suspensión se pone más dura, la dirección más pensada y la sensibilidad del acelerador desata la ira cada vez que rozas el pedal.

Este Ferrari corre mucho y, para que tu acompañante esté bien informado, los italianos han colocado una pantalla de gran tamaño que muestra la velocidad y las revoluciones justo enfrente del copiloto. Imagino que a tu mujer no le hará ninguna gracia.

En cualquier caso, el 3.9 V8 es el mejor motor turbo que he probado jamás. Aparenta no tener fin. Cuando vas ganando velocidad, parece que también la potencia va “in crescendo”. Según Ferrari esto es gracias a un sistema denominado “variable boost management” que hace que la curva de par motor sea variable con cada marcha, de forma que los 760 Nm de par máximo sólo están disponibles en séptima velocidad. Este sistema te hace sentir que estás conduciendo un motor atmosférico.

Rara vez un coche moderno está tan dominado por su propulsor, un motor que resulta sorprendente y divertido. No existe nada de retraso en la entrada del turbo y, aunque estoy de acuerdo en que no es tan dramático como un Ferrari 488 GTB, no conozco ningún otro familiar del mercado que sea tan emocionante como éste. Otros tienen una potencia idéntica, pero no desatan tanta pasión en la forma de desenvolverse.

El chasis es una maravilla y por mucho que lo intentes no hay forma de sacarlo de sus casillas si mantienes despiertas las ayudas electrónicas. Es un coche sencillo de manejar, del que cualquier conductor poco experimentado podría gozar.

La dirección siempre se muestra liviana, un mal que le ocurre a todos los Ferrari modernos. Incluso se podría mejorar la calibración del cambio de doble embrague, evitando la interrupción de potencia cuando practicamos una conducción altamente espirituosa. Pero, en líneas generales, la puesta a punto es sobresaliente.

El comportamiento por la autovía también es magnífico, con un gran confort a bordo gracias a las suspensiones magnetorreológicas y a que el V8 se calma cuando conducimos a ritmo tranquilo. Las plazas traseras son amplias y permiten realizar largos viajes a en ellas sin desmerecer el confort.

Visto así resulta un vehículo redondo. Potente, con espacio para cuatro, un maletero amplio, divertido de conducir, un motor redondo, pasional y, sobre todo, un Ferrari. La idoneidad del conjunto lleva a una experiencia de conducción que te hace preguntarte que más podrías pedir. A nosotros no se nos ocurre nada…

Click aquí para cancelar la respuesta.