Prueba del Nissan Qashqai 2017: mejorando lo presente

David Villarreal
29/06/2017

Si en estos momentos te encuentras en proceso de búsqueda y decisión de un coche nuevo estás de enhorabuena. Nunca antes había existido una oferta de productos tan nutrida y variada, especialmente si tu objetivo es un SUV o un crossover. Pero esa gran ventaja para el cliente plantea todo un reto para los fabricantes.

Cuando el Nissan Qashqai llegó a los concesionarios, hace ahora diez años, prácticamente no tenía competencia. Una década más tarde decenas de productos luchan por arrebatarle la posición dominante que adquirió abriendo una categoría. Y es por eso que Nissan ha de seguir trabajando, sin descanso, para que su producto siga estando a la altura de sus rivales y siendo competitivo.

Y eso es precisamente lo que hemos experimentado probando el nuevo Nissan Qashqai 2017. Una actualización a medio ciclo de la vida comercial de la segunda generación del Qashqai que os aseguramos va más allá del mero maquillaje, de actualizar su estética. ¿Pero cómo ha mejorado este nuevo Nissan Qashqai?

La primera gran novedad, y la más obvia, es la que atañe a su estética. Nissan ha dado un profundo repaso al exterior del Qashqai buscando un diseño moderno y, sobre todo, más atrevido. Aunque la tendencia de este tipo de productos sea la contraria, la de apostar por cada vez más superficies de plástico negro, Nissan quería acentuar la elegancia del producto aumentando las superficies decoradas en el mismo color que la carrocería.

El aspecto más destacado, sin duda, es el de su parrilla en forma de uve y a modo de extensión de unos faros LED con un diseño que le confiere una mirada en forma de bumerán. Estará disponible con llantas de 17, 18 y 19 pulgadas y con dos nuevos colores, azul Vivid y bronce Chestnut.

Nissan nos cuenta que han perfeccionado ligeramente la aerodinámica y que incluso sus cotas, con las mejoras exteriores, se han visto levemente afectadas. Su longitud ha aumentado 17 milímetros, hasta llegar a los 4,39 metros.

Pero la estética exterior no es lo único que ha cambiado. Subimos a bordo y nos encontramos con un habitáculo en el que el diseño no ha cambiado tanto, pero en el que sí se han perfeccionado ciertos acabados y materiales para mejorar la percepción de calidad. A priori sí parece que lo hayan conseguido y únicamente lamentamos que su sistema de entretenimiento siga sin ser todo lo intuitivo y moderno que nos gustaría. Estas mejoras se aprecian sobre todo al tocar algunos paneles, el salpicadero, la consola central o los aireadores del sistema de climatización. El Nissan Qashqai no será el mejor de su categoría en este aspecto, pero sí ha conseguido mejorar lo suficiente para no quedarse atrás.

Nos encontramos con asientos más cómodos y con un Nissan Qashqai con muchas posibilidades. El nuevo Nissan Qashqai podrá equiparse con un equipo de sonido de calidad, firmado por BOSE.

Y ahora también se estrena un nuevo acabado, más elegante, equipado y lujoso, denominado TEKNA+. Un acabado que de serie incluye tapizados de piel, el equipo BOSE y detalles cromados exteriores, en las cubiertas de los retrovisores y en las barras de techo.

En cualquier caso, las mejoras más importantes, a mi juicio, las encontramos cuando nos ponemos a los mandos del renovado Nissan Qashqai.

En los primeros metros ya nos percatamos de algo, del aro que aferramos con nuestras manos. Nissan estrena un nuevo diseño de volante más cómodo, con un aro más grueso y ligeramente achatado por la base, que hace más agradable la tarea de conducir. Un nuevo volante que hace que el diseño que nos encontrábamos hasta ahora en el volante del Qashqai nos parezca vetusto, probablemente porque lo era.

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Pero más allá de la percepción del volante, nos encontramos con un coche en el que la dirección se ha mejorado lo suficiente para añadir precisión a nuestros movimientos. El Nissan Qashqai, de nuevo, no va a ser el más ágil de su categoría, pero ahora sí nos inspira confianza para entrar un poco más rápido en una curva y definir la trayectoria con precisión, sin correcciones. Nissan nos comentaba que también habían ajustado el tarado del retorno de la dirección a su posición central, para que se produjera de forma natural y menos asistida.

Su agilidad también se ha mejorado con ciertas modificaciones en el chasis, que pasan por soluciones como ajustar el tarado de los amortiguadores, el rebote, o incluso la rigidez de las estabilizadoras.

El Nissan Qashqai se muestra más vivo y ágil, pero sobre todo más confortable. Nissan asegura que el aspecto que más han trabajado ha sido el de la mejora del confort, desde la minimización de las vibraciones, hasta el aislamiento acústico para reducir ruidos parásitos.

Se ha trabajado el grosor de las lunas, o los aislantes acústicos que se sitúan tras el salpicadero y tras los paneles de las puertas. También se ha trabajado la aerodinámica y el ruido generado por los elementos que sobresalen en la carrocería. Y esa mejora también se percibe en marcha, sobre todo cuando circulamos a velocidad de crucero en autopista.

Nissan también nos comentaba que se ha trabajado específicamente para atenuar el sonido de su motor diésel de 1.6 litros. Y es cierto que se puede percibir esa mejora, aunque a nuestro juicio sigue siendo demasiado ruidoso. Lo suficiente para recomendar alguno de sus motores de gasolina, especialmente si buscamos el máximo confort y salvo que requiramos un Nissan Qashqai para recorrer varias decenas de miles de kilómetros al año y reducir al máximo el coste por kilómetro sea una condición indispensable de nuestra compra.

Y es que si tuviéramos que mojarnos y recomendar un motor ese sería el motor de gasolina 1.6 de 163 CV. Un motor con fuerza más que suficiente, especialmente a medio régimen, con unos consumos nada descabellados y también bastante suave y agradable.

Y un motor cuyo precio está al menos 1.000€ por debajo del diésel, el 1.6 dCi de 130 CV.

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