Prueba Audi A3 Sedán 2.0 TDI 150 CV S-Tronic: lo mejor del A3 en una berlina

David Clavero
30/06/2017

La llegada de la carrocería de tres volúmenes, comunmente conocida como berlina o sedán, fue toda una sorpresa en la actual generación del Audi A3. El fabricante alemán ha convertido a su modelo compacto es una de las gamas más prolíficas de su oferta, contando con variantes de todo destinadas a conquistar diferentes perfiles de público que comparten el gusto por el A3. De este modo Audi ha creado a partir del A3 diferentes carrocerías que apoyándose en sutiles modificaciones ofrecen diferentes posibilidades. Hoy ponemos a prueba el Audi A3 Sedán, la opción más “clásica” pero que a la postre se destapa como una interesante alternativa por diseño y la capacidad de su maletero.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que la gama Audi A3 comparte en todas sus carrocerías el grueso de los elementos de equipamiento, tecnologías, motorizaciones y niveles de acabado. Las diferencias entre una carrocería y otra se basan principalmente en características de tamaño y diseño y, obviamente, en cambios en relación a las tarifas de venta. De este modo el Audi A3 Sedán se presenta como la opción más costosa de la gama sin obviamos el A3 Cabrio y el S3. Así, por ejemplo, un Audi A3 Sedán es en torno a 600 euros más costoso que un Audi A3 Sportback.

La unidad que hemos probado corresponde al acabado Black Line Edition, añadiendo los paquetes de diseño S Line exterior e interior que confieren un aspecto bastante deportivo al conjunto, tanto como para asemejarse mucho a las variantes deportivas S3. Esta configuración de acabado en combinación con el motor 2.0 TDI de 150 CV y el cambio S-Tronic de 7 relaciones tendría un precio de venta de 40.325 euros, pudiendo además añadir todavía algunos extras en personalización y equipamiento.

En materia de diseño el Audi A3 Sedán ha conseguido convertirse en una de las berlinas mejor resueltas de la gama Audi. Sus dimensiones compactas y el acierto en sus trazos le confieren un diseño que se desmarca de la sobriedad de sus hermanos mayores. Este A3 con tercer volumen ha sabido culminar su trasera lo suficientemente bien como para convencer a un público que parece haber olvidado este tipo de carrocerías, y concretamente esta unidad con el paquete exterior S Line ofrece una imagen deportiva que incluso me parece más atractiva que la carrocería Sportback.

En el interior el Audi A3 Sedán no ofrece ningún tipo de diferenciación que nos haga saber que estamos en un sedán. El habitáculo es idéntico al resto de modelos de la gama A3 y en esta unida de pruebas presenta una acabado de primer nivel gracias al uso del paquete S Line interior que añade tapizados integrales en piel y asientos deportivos delanteros de tipo semibucket con un agarre y diseño excepcionales.

Como elemento más destacable en el habitáculo tenemos el sistema de infoentretenimiento Audi MMI que nos ofrece compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay, navegación vía Google Maps y conexión a internet 4G que viene acompañada de servicios y apps para sacar el máximo partido. Además este sistema ha sido complementado con el cuadro de instrumentos digital de 12,3″ Audi Virtual Cockpit que ofrece una resolución y desempeño imbatible en su segmento. El cuadro digital es un elemento opcional en el Audi A3 Sedán que supone un sobrecoste de 365 euros, pero a todas luces nos parece el elemento más recomedable de cuantos ofrece su extensa lista de opcionales.

Sin abandonar las posibilidades de equipamiento, el Audi A3 Sedán ofrece lo último en sistemas de seguridad, asistencias a la conducción y comunicación, destacando el control de crucero adaptativo, la frenada autónoma de emergencia con detección de peatones, el sistema de mantenimiento de carril, los faros LED de serie que pueden ser Matrix LED de forma opcional o el anteriormente citado sistema Audi MMI para infoentretenimiento con compatibilidad con dispositivos Android y Apple.

A los mandos del Audi A3 Sedán nos hemos encontrado con una berlina de talante deportivo, sensación que nos sobreviene por su configuración donde también destaca una suspensión de tarado más bien firme y unas bonitas llantas de 19″ que reducen al mínimo la capacidad de absorción de irregularidades. Pese a ello la configuración de motor diésel de 150 CV y cambio automático S-Tronic nos parece una de las opciones más recomendables para un uso mixto del vehículo, contando con prestaciones más que de sobra para mover con soltura el vehículo con varios ocupantes y/o el maletero cargado. Justo ahora que mencionamos el maletero merece la pena resaltar que el Audi A3 Sedán cuenta con 425 litros de volumen, 45 litros más que el A3 Sportback.

El funcionamiento del grupo motopropulsor es sobresaliente en todo momento, pudiendo incluso seleccionar diferentes programas de conducción para buscar la máxima eficiencia o el mejor rendimiento. El motor TDI es una apuesta segura por empuje en cualquier circunstancia, viéndose reforzado por el también sobresaliente trabajo del cambio de doble embrague que es imbatible en confort y respuesta. No podemos dejar pasar la oportunidad de mencionar la nueva alternativa gasolina del grupo volkswagen a las mecánicas TDI, un 1.5 TFSI de 150 CV que se destapa como una opción los suficientemente interesante como para ser probada antes de tomar una decisión final de compra. Durante nuestra prueba, donde realizamos una conducción mayoritariamente por autovía (70% vías rápidas y 30% ciudad), el Audi A3 Sedán mostró un consumo no tan bajo como cabría esperar con una media final de 6,8 l/100 Km. Este consumo es cierto que pudo verse influido por las “enormes” llantas de 19″ y el uso continuado de climatización debido a ambientes muy calurosos durante la prueba, lo que nos lleva a pensar que en unas condiciones más favorables y equipando unas llantas de menor tamaño con neumáticos más eficientes sea posible moverse en torno a los 6 l/100 Km reales.

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